IDENTIDAD
 
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IDENTIDAD

Desde un punto de vista psicológico puede decirse que identidad personal es la que hace que uno sea “sí mismo” y no “otro”. Se trata pues, de un conjunto de rasgos personales que conforma la realidad de cada uno y se proyecta hacia el mundo externo permitiendo que los demás reconozcan a la persona desde su “mismidad”, esto es, en su forma de ser específica y particular.
La individualidad sólo es posible cuando se exterioriza la personalidad auténtica del ser humano, de manera tal que éste pueda reconocerse a sí mismo como parte de la humanidad en general y simultáneamente, como un ser único y diferente de los demás. Esto es pues, la identidad.

Algunos autores diferencian entre la identidad (en el sentido de identificación) que refieren a información cuantitativa y cualitativa que al ser observable y medible, puede asegurar que se trata de un individuo y no de otro, y la identificación personal que destaca los caracteres propios y distintivos que hacen que cada sujeto pueda diferenciarse de los demás, de esta manera, la identidad personal no se agota en la identificación.


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Todos somos dueños de una identidad y eso es incuestionable; sin embargo, no todos nos sentimos orgullosos de ella, ni la vivimos plenamente. Pertenecemos al estado peruano, vivimos en su territorio y estamos regidos por sus leyes. Pero, ¿vivimos, los peruanos, dentro de una nación? definitivamente, no.
Antes de desarrollar los principales factores que nos alejan del referente de nación, es necesario reflexionar acerca de qué entendemos por identidad nacional. Según el historiador y filósofo Bernardo Subercaseaux, está comprendida por el conjunto de rasgos relativamente fijos, que se relacionan a cierta territorialidad, a la sangre y al origen, como una esencia inalterable formada por un pasado remoto. Para la psicología social, es el reflejo del inconciente colectivo que se expresa en diversas ideas y acciones sociales; y se transmite de forma genética de generación en generación, obviándose el proceso de aprendizaje y socialización (Carl Jung). Sin embargo, bastará con entender la idea de identidad que plantea Gissi (1987:51) para comprender la magnitud del problema que afrontamos: “La identidad es la respuesta a la pregunta ¿quién soy yo?”.

La primera causa importante del problema la encontramos en nuestro pasado histórico. Para constituir una comunidad nacional es necesario construir un sentimiento de comunidad. En el Perú no se dio; por el contrario, se fragmentó. A comienzos del siglo XIX, se logra la independencia pero con ella no se concretaron la igualdad ni la autonomía. La mayoría de la población pertenecía a un estrato social discriminado; y el estado estaba conformado únicamente por españoles y criollos. Para justificar el dominio criollo se usaron argumentos basados en las desigualdades económicas, sociales y biológicas. Los criollos se sentían más identificados con la cultura peninsular, y los indios sentían que eran excluidos y apartados. Simplemente no pertenecían.

Otra importante causa la encontramos en la globalización. Este término tan usado en los últimos tiempos tiene una alta incidencia en lo que respecta al forjamiento de la identidad nacional. A pesar de que este fenómeno abarca a todos los países, impone los patrones de los países más desarrollados, lo cual genera la idea, reflejada con mayor notoriedad en los jóvenes, de que las tendencias extranjeras son siempre mejores que las propias. Ello produce que nos alejemos más de nuestras tradiciones y costumbres, y adoptemos otras que nos hacen ser supuestamente mejores.
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